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¿Te has preguntado por qué pasas de la alegría a la tristeza con tanta facilidad? ¿Sientes que no estás conforme con nada? ¿Nada te llena realmente?

En este reporte, te explicaremos por qué experimentas esto, y por qué ahora (cuando tenemos todo al alcance de nuestras manos y se supone que deberíamos ser más felices), somos más infelices.

La doctora Anna Lembke, una reconocida psiquiatra estadounidense, la cual ha puesto gran empeño en estudiar el comportamiento causado por las adicciones a las sustancias nocivas, también ha tomado un interés especial en la adicción a la tecnología de hoy en día.

Los seres humanos, aun alcanzando todo aquello que anhelamos, llegamos a un punto de inflexión: nos sentimos más miserables que nunca. Nos preguntamos por qué.

Existe una resolución a esta incógnita. Algo más común de lo que parece. Si te intriga, tienes que leer este reporte. Te aseguramos que no te arrepentirás y que tu vida dará un vuelco al cien por ciento.

Comencemos.

A lo largo de los años, la neurociencia ha ido evolucionando en grandes avances a nivel científico. Este campo se encarga de estudiar nuestro sistema nervioso y se ha comprobado que el placer y el dolor están entrelazados. ¿Esto qué significa? significa que la misma parte del cerebro que se encarga de procesar el placer, es la misma que procesa el dolor.

Por lo cual, estamos hablando de la misma moneda, sólo que tiene dos caras.

Hagamos un ejemplo sencillo: imaginemos una balanza. Cuando hacemos algo que nos hace felices, como una caminata por la costa, comer algo rico, o compartir risas con algunas personas, esa balanza se inclina hacia el lado del placer.

Sin embargo, cuando experimentamos alguna situación que nos ha causado dolor, como una mala noticia, el día en que las cosas no salen como esperamos, o hacernos una herida, la balanza se inclinará hacia el lado contrario, o sea, el lado del dolor.

Curiosamente, una de las reglas que rigen este equilibrio, es que la balanza necesita permanecer nivelada no puede inclinarse por mucho tiempo hacia el dolor o el placer, porque nuestro cerebro hará lo posible por mantener este equilibrio.

Los neurocientíficos llaman a este proceso “homeostasis”.

¿Pero qué es la homeostasis?

La homeostasis es el estado que mantiene el equilibrio y funcionamiento nuestro cuerpo para sobrevivir y funcionar correctamente. De esa manera, todo se mantiene en un nivel normal.

Este estado, es imperativo biológico no sólo en nuestro organismo, sino también en el universo. Cualquier desviación de ese estado, es una realidad en forma de estrés.

De hecho, los biólogos definen el estrés como una desviación que puede llevar a cualquier dirección. Y esa es la clave del problema que padece la vida moderna de hoy en día.

Uno de los principales problemas que afrontamos en nuestra vida cotidiana, es que tenemos demasiada sustancias y comportamientos que nos causan placer, que es lo que realmente nos termina estresando ¿puedes creerlo?

Conocemos algo que nos causa placer, por ejemplo, tomar alguna bebida refrescante, jugar algún videojuego, o comer un trozo de chocolate… lo que realmente estamos haciendo en ese momento es inclinar la balanza hacia el lado del placer, y ahí, es cuando nuestro cerebro segrega la sustancia llamada dopamina (nuestro sistema de recompensa cerebral).

Este sistema se ha mantenido conservado en una parte muy antigua de nuestro cerebro que no ha sido alterado durante milenios que también comparte similitud con otras especies. A esto, se le llama cerebro reptiliano.

Es exactamente esa vieja parte antigua, la que nos lleva a acercarnos al placer y evitar el dolor. Y es aquí, donde está realmente la clave, en la que el cerebro restaura el balance después de una desviación hacia el placer. No sólo trata de nivelarlo de nuevo, sino también, inclinarlo hacia una cantidad similar y opuesta. Para ser más exactos, hacia el lado del dolor, y eso causa el llamado “proceso oponente”.

¿Qué es el proceso oponente?

Proceso oponente se define como cuando se nos presenta un estímulo que despierta algún tipo de emoción. Con el paso del tiempo, se nos despierta una emoción antagónica a ese primer instante, y luego, de la nada, ésta vuelve a cambiar y pasar de una emoción a otra, sin razón alguna.

Un ejemplo de esto, sería cuando estás jugando un videojuego: te diviertes, sientes la emoción y la alegría, pero al momento de terminar el juego, por alguna razón, comienzas a sentirte triste.

También podríamos usar como ejemplo, cuando te encuentras viendo alguna serie: pasas horas pegado ante el televisor ¿Cómo te sientes cuando la serie termina? ¿Qué experimentas cuando ya no te queda nada que ver? ¿Sientes tristeza? ¿Una sensación de vacío? Pues justo esto es a lo que nos referimos.

¿Recuerdas la película Gremlins?

Según la mitología, los Gremlins son pequeñas criaturas que causan estragos adonde quiera que van. Ahora bien, imaginemos que estos Gremlins están dentro de nuestro cerebro y son los encargados de llevar la balanza al lado del dolor haciendo todo lo posible para que permanezca nivelada u opuesta del otro lado. Aquí es cuando queremos otro momento más de placer: otro videojuego más, otra bebida, otro trozo de chocolate…

Pero si esperamos un poco más, si esperamos que los Gremlins continúen en el lado opuesto, ese sentimiento de querer más, pasará, y la balanza quedará restablecida otra vez. Es decir que la homeostasis volverá a su estado original.

Esto es fundamental para nuestro sistema pues es parte del proceso de resiliencia del mismo. Cuando nuestro sistema se encuentra sensible, detecta nuevos placeres, es consciente de peligros potenciales y cosas dolorosas. Y es gracias a este proceso de resiliencia, que sabemos cómo evitarlo.

¿Pero qué sucedería si, en vez de esperar que esos Gremlins inclinen la balanza, buscamos de inmediato algo placentero?

Otra regla importante de este equilibrio, es que, si continuamos repitiendo los mismos estímulos o similares, obtendremos una respuesta más débil y de menor duración, mientras que la respuesta posterior (el dolor) se vuelve más fuerte, larga y duradera.

Así que esto pasará a ser un Gremlin del tamaño de Arnold Schwarzenegger, inclinando la balanza hacia el lado del dolor, para equilibrarlo nuevamente.

Entonces necesitaríamos Gremlins más fuertes, que muevan la balanza hacia el lado del placer ¿cierto?

Lo que está sucediendo en ese instante en nuestro cerebro con esos Gremlins, es que estamos regulando nuestras retransmisiones de dopamina: estamos tomando los receptores de dopamina que se encuentran fuera de nuestras neuronas y lo absorbemos dentro de ellas.

Y esto, es una forma de acomodar todo ese gran aumento de dopamina. Pero, de nuevo, podemos experimentar otro proceso oponente, pero esta vez, de manera más brusca, por lo que pasamos de algo más corto y más débil, a algo más fuerte en el lado del dolor de la balanza.

En otras palabras, éste es un círculo vicioso en el que nos metemos. Es un mundo en el que tenemos acceso (de manera casi universal y ubicua) a sustancias y drogas que no sólo nos hace liberar un poco de dopamina, sino que nos hace liberar una cantidad enorme de ellas.

Estamos rodeados de éstas, diariamente, todo el tiempo. Esto, con el pasar de los días, los meses, incluso los años, nos afecta, pues significa que estamos bombardeando nuestro sistema de recompensas con mucha más dopamina de la que nuestro cerebro puede manejar, y el resultado, es que terminamos con trabas o Gremlins en el lado del dolor de la balanza… y ahora están alojados allí.

Este proceso se le conoce como alostasis. Entonces, pasamos de la homeostasis a la alostasis. Y aquí es donde nos preguntamos:

¿Qué es la alostasis?

La alostasis significa un estado cambiante, mientras que la homeostasis significa permanecer en el mismo estado. En el proceso de alostasis nuestro cuerpo tiene que adaptarse y trabajar muy muy duro para tratar de restaurar la homeostasis. Si no puede hacerlo usando los mecanismos normales esto hace que alteremos nuestro punto de referencia.

Así que ahora tenemos esos Gremlins alojados ahí. No se irán, inclusive si esperamos. Nuestro balance, fácilmente pasa a inclinarse al lado del dolor, y esto vuelve mucho más complicado volver a experimentar el placer, lo que nos lleva a un estado de ansiedad, síntomas de abstinencia de cualquier sustancia adictiva, ansiedad, irritabilidad, insomnio, y deseos por nuestra droga.

Este es un problema primordial.

Si miras las tasas de depresión en todo el mundo, hoy en día está subiendo vertiginosamente la tasa de suicidio, también de dolor físico. Se han realizado muchos estudios al respecto y han declarado que, extrañamente, mientras más tenemos el tipo de cosas que consideramos ideales, esas cosas que según nosotros nos dan “la buena vida” terminamos sintiéndonos más miserables. ¿No te parece curioso?

Seguro, ahora, querrás saber cuál es la solución. ¿Qué podemos hacer al respecto? Para responder a eso debemos continuar:

El equilibrio entre el dolor y el placer explica eso. La Dra. Lembke, cita que nuestros cerebros primitivos no estaban preparados para un mundo fácil y conveniente. Estamos sufriendo como resultado de este fácil acceso a las cosas buenas, a esas cosas que nos hacen sentir bien de alguna manera.

¿Qué debemos hacer?

Lo primero que tenemos que hacer es eliminar todas estas sustancias y comportamientos que nos hacen sentir bien, al menos por un tiempo determinado, para así, esencialmente, poder realizar lo que se llama “ayuno de dopamina”.

Este ayuno de dopamina es un proceso en el cual nos abstenemos de todo tipo de estímulos. Básicamente consiste en renunciar a toda clase de dispositivos electrónicos, comidas y bebidas altamente compuestas de azúcares, la navegación en internet, redes sociales, entre otras cosas que nos causan placer y dispare nuestros niveles de dopamina.

Entonces, si queremos alcanzar un bienestar balanceado, debemos renunciar a todos estos factores que disparan nuestros niveles de dopamina.

Vivimos en un mundo donde la tecnología está tomando las riendas de nuestras vidas. Al hacer nuestro propio ayuno de dopamina, estaremos ayudando a nuestro organismo a centrarse más en las actividades que requieren de nuestra atención.

Inténtalo: toma un día en el que necesites hacer algún tipo de tarea o algo que requiera responsabilidad de tu parte. Trata de comprometerte y prestarle atención a tus responsabilidades diarias. Luego, puedes contarnos cómo te fue en el proceso.

¿Te animarías a probarlo?

¡Anímate, tú puedes lograrlo!

PD: Deja tu comentario sobre lo que leíste.

5 Comentarios

  1. La verdad es que no tenía en cuenta nada de lo que acabo de leer y ahora mucho tiene sentido, en especial el uso de redes sociales que al final en mi caso si en su momento me entretiene y etc, pero después me siento estancada o vacía!. Pondré en práctica el ayuno de dopamina, muchísimas gracias por esta información!

    1. Estimado hermano: el ayuno de dopamina es constante. Es decir, se trata de reducir al máximo la producción de dopamina por factores altamente perjudiciales. Por ejemplo: Reduce el azúcar blanca refinada (si la puedes suprimir definitivamente, mejor), sin embargo podrás comerte alguna galleta o pastel que contenga azúcar, pero no será todo el día, todos los días, ni en grandes cantidades. Así con las redes sociales, videojuegos, etc.
      Recuerda: Reducir (o sea, de vez en cuando no hay problema), hasta poder suprimir (aunque no es requisito). Lo que sí es importante: no reprimir, porque sería aguantar hasta que se quiebre la resistencia… que siempre ocurre, y el efecto es desastroso: volver al estado anterior, pero incrementado.

  2. Interesante información, si creo que nuestro consumo de redes sociales nos afecta en esto y tanto más, como por ejemplo en la calidad de la atención y la presencia. Me observo bastante en este consumo, dado que yo trabajo con redes y mi cuerpo y espíritu me demanda ese denscanso y salir de las pantallas de manera natural, asi que me comprometo a ponerme mas fina aun en ello. Gracias.

  3. La homeostasis como un estado de equilibrio es importante pero la alostasis es de alguna manera parte del mismo sistema para intentar restablecer un orden que se había perdido originalmente en la.maquina llamada : ser humano.
    Considero que todos somos adictos a algún tipo de sustancias o energía o cosa; es parte de un condicionamiento muy profundo arraigado . Para eso cabría desparasitarse tanto fisica como energeticamente.

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