Tus emociones importan. Ellas cambian tu percepción del mundo y te hacen actuar diferente para una misma situación. Por eso, conocerlas y controlarlas es tan importante, porque una decisión importante puede cambiar según el estado en el que te encuentres.
Para controlar tus emociones hay muchos mecanismos y técnicas. Pero antes de hacerlo, necesitarás conocerlas y saber qué hacer, para también aumentar tu vibración personal. Esto último, con el objetivo de estar en un mayor estado de conciencia para afrontar los desafíos que se te presentan diariamente.
Hoy aprenderás las 9 prácticas más poderosas para aumentar la vibración y gestionar las emociones para mejorar tu salud y tus actividades cotidianas.
Así que Comencemos.
Antes de entrar en materia hay que ver cómo cambia nuestra conciencia según la vibración en la que estemos.
Supongamos que estamos felices o emocionados escuchando música, corriendo, haciendo algo que nos guste, o sencillamente, estamos en un buen momento de nuestras vidas. En esa situación estamos vibrando alto, estamos alerta, dispuestos a hacer todo y con nuestros sentidos activos al 100%. Podríamos, incluso, empezar a hacer algo que antes considerábamos imposible, con la mayor confianza del mundo, y lo haríamos porque estamos en la mejor situación posible en nuestro estado de ánimo.
Pero ahora vayamos al caso contrario: estás triste, desmotivado, deprimido por una mala situación, tirado en tu cama sin querer hacer nada, desesperado, ansioso, molesto, cualquier emoción negativa que te imaginas. En ese momento estás vibrando bajo, y es justo ahí cuando estás en el peor estado de la conciencia posible. Tu percepción es baja, y tu comprensión de los hechos está limitada. Esto afectará significativamente tu toma de decisiones y evidentemente te perjudicará y te preguntarás: ¿Por qué sucede esto?
La respuesta es simple: nuestras emociones son un reflejo de lo que nos pasa en el cuerpo. Somos seres emotivos, nos gusta demostrar lo que sentimos en cada minuto, así sea de la forma más sutil. Pero también nos dejamos llevar por nuestras emociones, lo que nos suele llevar a hacer cosas que en un momento de calma no haríamos.
Por eso, vemos que una persona feliz, a veces, tiene tanta suerte. Ha de estar en un buen ánimo, tiene más confianza en sí mismo y se arriesga más, pero más importante: sabe resolver los desafíos a los que se enfrenta. Mientras una persona deprimida o desesperada suele quedarse en el mismo lugar sin resolver nada, se frustra más rápido, ve el mundo de una forma pesimista y cree que no hay un futuro óptimo para él.
Como vemos, un simple cambio de emociones y de frecuencia es suficiente, para que, una misma persona, pase de ser alguien que confía en sí misma, pueda comerse el mundo, a ser una persona nerviosa e insegura. Y aunque no lo creas, no es suerte que a la primera le salga todo bien. Son sus emociones y, evidentemente, las vibraciones que emite, que influyen en su toma de decisiones.
Pero claro, te estarás preguntando ¿Cómo controlo esto?
Bueno, lo primero que tienes que saber para poder controlarlo es lo siguiente: la vibración es un reflejo de nuestras emociones, y éstas son reflejo de nuestros pensamientos. Sí, nuestros pensamientos también entran en la ecuación: si creemos que todo nos sale bien, emitimos emociones positivas, pero si creemos que todo es un desastre o que la vida no tiene un final feliz, emitiremos emociones negativas.
Y por eso, es necesario conocer cuáles son nuestros pensamientos que afectan para bien o para mal a nuestras emociones. Para lograr escoger pensamientos que causan en ti emociones buenas y positivas, tenemos varias opciones, y una de ellas es meditando.
Meditación
La meditación es una práctica milenaria que ha ayudado a millones de personas en el mundo, a encontrarse consigo mismas. Es el momento en el que «apagamos» nuestros pensamientos, para así detener a nuestro mundo y poder salir de un momento lleno de pensamientos negativos, a uno que estemos rodeados de pensamientos positivos que nos den calma.
Observación
Otra técnica que se recomienda como alternativa a esto, es aplicar “la mente que observa”. Una práctica que consiste en alejar todos los pensamientos negativos y vernos a nosotros o a las situaciones que estamos pasando, sin juzgarnos. Sólo ver qué pasa, para analizarlo desde un punto de vista neutral, para así tomar una decisión sin malas percepciones.
A su vez, analizamos a nuestros pensamientos. Y es que observarlos nos permite saber cuáles son los que más emociones negativas nos generan y cuáles nos ayudan a vibrar más alto para elevar nuestro estado de conciencia.
Descarga
Otra recomendación, es que descargues esos sentimientos, pero de una forma personal. Escribir lo que sientes es una forma de descargar todo lo que te sucede. También hay otra opción, como simplemente, expresarlos: llorar si quieres llorar, gritar para descargarte, o incluso, golpear una almohada para descargar ese momento de tensión.
Lo puedes estar teniendo en privado. Siempre es una buena idea. A veces es mucho mejor resolver todo en privado y solo, que ir cargado de emociones negativas y explotar en otro sitio. Recuerda: haz lo que tengas que hacer, pero descárgate.
Ahora vamos con las sugerencias para vibrar alto.
No hay límite de opciones para aumentar tu vibración, que cada práctica puede servirte mejorar. Así que veamos las recomendaciones:
Primero: haz cambios conscientes en tu estilo de vida.
Ésta es una práctica personal, no hay nada escrito, y depende de cada uno de nosotros. Porque todos somos únicos, y todos tenemos cosas distintas que nos hacen felices. Por eso, debes conocerte bien y empezar a hacer “eso” que más te haga feliz, continuamente. Y luego, alejar todo lo que tú sabes que te molesta o causa pensamientos negativos en tu vida.
¿Sabes que hablar con unos amigos te alegra el día? ¡Sal y Hazlo! ¿Te están molestando mucho en internet? Entonces es hora de alejarte de las redes y hacer algo más entretenido.
¿Ves? Aquí todo depende de ti y de lo que tú sabes que te gusta hacer. A veces, no nos percatamos, pero nos metemos en unas situaciones que solamente nos perjudican a nuestras emociones, y hay que salir de ellas.
Segundo: escucha música.
Posiblemente no existe la persona que no le guste la música. Está presente en nuestra vida desde que nacemos, hasta que nos vamos. Nos inspira, nos alegra, nos motiva, nos hace sentirnos identificados y, más importante, nos da pensamientos positivos que nos ayudan a mejorar nuestras emociones y, por supuesto, a vibrar alto.
De vuelta lo mismo. Y es que la música tiene un componente extra. Y es que, las vibraciones de la música, entran en nuestro cerebro y activan a las nuestras. No importa donde estés: las vibraciones de la música cambiarán tu vida.
Tercero: Ve con gente y a lugares, donde se vibre alto.
Rodearse de gente positiva es un factor importante para mejorar tu vibra. Alejarte de esos lugares deprimentes, y frecuentar aquellos que relajan. Aumenta tu energía positiva. Ir a un parque, a un campo, la playa, o un bosque siempre traerá consigo una carga impresionante de energía positiva, que te ayudará a relajarte, tener pensamientos positivos y vibrar alto.
También, recuerda el factor humano y animal. Esos grupos de amigos que siempre alegran el día. Ese profesor que siempre te motiva. Ese equipo de trabajo que es proactivo, y todas aquellas personas que te alegren, son las necesarias para mejorar tu vibración.
Y como dijimos, también están los animales. Las mascotas siempre ayudan a levantar el ánimo. Es un hecho comprobado por la ciencia, y que podrás aplicar para salir de un momento en el que estés decaído.
Cuarto: inspírate.
A todos nos ha pasado: leemos una historia, vemos una película, o vemos algo que nos inspira, y salimos a comernos el mundo. Sucede en los equipos de trabajo y deportivos. Te sucederá a ti.
Quinto: ejercicio.
Está comprobado, científicamente, que el ejercicio ayuda a bajar una serie de pensamientos y estímulos negativos en tu mente, al oxigenar tu cerebro y enviar endorfinas que lo estimulan de una forma positiva. Es una mezcla, entre mejorar tu estado de salud, el progreso en tu físico, y mantener tu cerebro ocupado en algo que no sean esos pensamientos negativos que tanto te afectan.
Las endorfinas que libera el ejercicio, ayudan a vibrar alto y hacen que disfrutes lo que haces, pero tienes que estar consciente de hacer algo que de verdad disfrutes al hacer. No fuerces ejercicios que no te gusten o que te hagan daño: trata siempre de hacer algo que te guste, que te ayude a salir relajado y con buenas vibras.
Sexto: Escribe un diario de cosas positivas.
De vuelta lo mismo: ya hemos hablado de que la escritura ayuda, pero ir registrando las cosas buenas que te sucedan, diariamente, mejora todo. Tener un diario donde registres esas pequeñas, medianas, o grandes cosas que te alegran el día, es una buena forma de vibrar. No importa que no sea constante. Hacerlo, ayuda a recordarte que siempre hay cosas buenas en la vida.
A su vez, solamente escribir lo que te pasó, genera que vibres alto, al recordar y enfocarte en eso bueno que te acaba de suceder. De hecho, lo que más te ayuda a vibrar alto en todo esto, es enfocarte en algo, pero más importante: enfocarte en buscar lo bueno que te suceda.
Así que, recuerda: todo lo que te alegre, te recuerde cosas buenas, te mantenga viéndolo porque te agrada, te hará vibrar alto, porque atrae energías positivas para ti.
Séptimo: Métete en el agua.
El agua es mágica. Todo lo que envuelve al agua, nos hace interesarnos en ella. Pero ésta, tiene un factor importante para ayudarte a vibrar alto. Te pone en un punto neutro, no escuchas nada, te relaja, te hace pensar mejor. Por eso, las personas piensan decisiones y situaciones complejas, cuando se baña. Por eso, muchas técnicas antiguas de meditación involucran al agua.
Pero hay un valor extra del agua, y es que las vibraciones que se dan en ellas son sumamente puras: al meterte tú, las absorbes. Por eso, bañarse o nadar, es tan relajante, porque te calma, te hace encontrarte con tu vibra más pura, y aleja todos esos pensamientos negativos que puedes tener.
Octavo: Las cosas buenas.
Parece algo obvio, pero cuando haces cosas buenas, así sea una cosa pequeña, tu estado de ánimo, pensamientos y vibraciones, mejora. Demostrar amor, dar una mano a alguien que lo necesita, alegrar a un desconocido, ser amable o, inclusive, simplemente, escuchar los problemas de otros y ayudarlos con ellos, funciona como forma de que ese amor y buenas energías que proyectaste, regresen a ti.
Noveno: cuestiona.
Cuestionarse es parte del crecimiento personal. Preguntarse si esas cosas que hiciste, dijiste, o dejaste de hacer, tienen un impacto negativo en tu vida, ayudan a que las puedas alejar o no repetir. A su vez analizar tus decisiones, te ayudará a ver desde otra perspectiva las cosas, y comenzar un proceso de autoaprendizaje mucho mejor para ti, que te ayudará a poder concentrar más energía positiva, y así vibrar cada vez más alto.
Para cerrar.
Sólo tenemos que decirte, que la mejor recomendación que tenemos para ti, en tu día a día, es que sonrías y rías cada vez que puedas. No dejes de disfrutar el momento y, más importante: no permitas que nada te aleje de la felicidad.
¡ANÍMATE, TÚ PUEDES LOGRALO!
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Me encantó, pondré en práctica cada una de las cositas nombradas
Buen recordatorio todos los puntos
Es un buen decálo para tener presente todo los días y en particular durante este programa. Le agregaria cantar! Como Leonora también me propongo recordarlo y practicarlo. Muchas gracias
Ya tenía conocimiento de ello y de hecho pongo en práctica varios de dichos pasos; fue bueno leerlo para reforzar y tenerlo en la mente listo para ponerlo en ejercicio.