Con la mirada y con las herramientas adecuadas, afrontar la situación traumática, te volverá más fuerte.
¿Qué es un trauma?
Las malas experiencias pueden generar traumas si no se gestionan adecuadamente. Un trauma, no es otra cosa que una herida a nivel psicológico o emocional que altera tu equilibrio natural y suele dejar una cicatriz emocional.
El trauma se deriva de haber sufrido una experiencia en la que has sentido un miedo de gran magnitud o dolor, o bien cuando te has sentido incapaz de manejar una situación de peligro, en la que surgen sentimientos profundos de indefensión.
La respuesta al trauma
El cuerpo es sabio, e intenta adaptarse rápidamente a la adversidad, porque lo que prima es su instinto de supervivencia y de autoconservación. Las experiencias fuertemente negativas generan emociones intensamente desagradables o aterradoras.
La reacción habitual, automática e inconsciente del cuerpo, es bloquearlas, anestesiar esas partes de tu cerebro responsables de las emociones. Pero la consecuencia negativa es que también desconecta en cierta manera la capacidad de sentirte plenamente vivo y disfrutar verdaderamente de las experiencias emotivas.
Como es evidente, esto se traduce en una sensación de que tu vida es plana y de que las relaciones no merecen la pena. Pierdes el entusiasmo y la emoción. Tu vitalidad queda sepultada bajo el miedo a sentir, porque los recuerdos de esas emociones son tan negativos, que el cerebro prefiere bloquearlos para preservar su integridad, antes que abrir la puerta a nuevas oportunidades de disfrutar, ya que también pueden ser causa de nuevos sufrimientos.
En otras palabras, tras el shock inicial, el recuerdo puede quedar bloqueado como mecanismo de defensa para proteger tu mente y tu integridad. Debes tener presente que superar un trauma, muchas veces, implica afrontar el suceso, evocándolo y volver a “vivirlo” desde el recuerdo, así que no se trata de un proceso fácil ni agradable.
Pero la respuesta puede ser diferente para cada quién. Se puede ser «víctima», sufriendo y lamentando la situación traumática. O se puede tomar la situación como oportunidad de aprendizaje y crecimiento. O se puede negar la situación, “mirar para otro lado”, pero siempre sentirás una piedrecilla molestando en el zapato.
El pasado, ya pasó
Pero es necesario que te reconcilies con el pasado, aceptes que no se puede cambiar ni volver atrás, e intentes poner en juego tu resiliencia para extraer un aprendizaje y una fortaleza interior de esa experiencia negativa.
Las personas traumatizadas sienten que la herida o heridas del pasado les provocan dolor en el presente y les nublan la construcción de un futuro. Ante una situación traumática, no conseguimos colocar la situación cognitivamente de algún modo, porque a menudo son situaciones imprevisibles, absurdas, sin sentido y que son difíciles de afrontar. Como consecuencia, nos desarma y nos da un sentido de vulnerabilidad. Esto es lo que sucede dentro de nosotros cuando vivimos un trauma, porque no conseguimos darle un sentido.
Reitero, al pasado no se lo puede cambiar, pero lo que sí puedes, es cambiar tu percepción de éste y la respuesta que le das. Cambiar tu forma de ver lo que sucedió y verlo de un modo más distante o desde otro ángulo, donde ya no se produzca ese fuerte malestar.
Puedes cambiar tu respuesta a esa situación, aun reconociendo que ha sido una experiencia dolorosa, pero desde un modo más constructivo, sobre todo para uno mismo. En definitiva, como dice el profesor Giorgio Nardone: «la única forma de liberarte de un dolor es tener el coraje de pasar por el medio».
Afrontar para superar
Para superar un trauma es necesario reconocer el miedo a sentir, tener el valor de afrontarlo, dejar que las emociones afloren sin bloquearlas y lograr que tu mente las deje marchar como si una corriente las arrastrase. Adopta una filosofía de vida positiva que te aporte bienestar y vitalidad, sin quedar anclado en el pasado.
Tómate tu tiempo. No hay prisa, el proceso debes hacerlo a tu ritmo.
Práctica paso a paso
➢ Recuerda la situación traumática. Visualízala en tercera persona, como si la estuvieras viendo «desde afuera», como si vieras una película.
➢ Expresa el trauma en palabras, cuenta la historia en voz alta, como si estuvieras contando la película que estás viendo.
➢ Mientras más veces lo hagas, mejor. Incluso, puedes contárselo a alguien. Es una gran ayuda que alguien nos escuche y nos acompañe.
➢ Además, ya sea que lo cuentes a alguien o no, será útil practicar la escritura, relatando la situación traumática completa. O sea, escribe todos los detalles.
➢ Identifica los sentimientos y emociones, y también las sensaciones corporales de las que se acompañan.
➢ Escribe también sobre esto, dejando que salgan las palabras. No te detengas mucho en la corrección del discurso ni en si tiene verdadero sentido.
Algunas recomendaciones
- Mientras más lo recuerdes, lo hables, lo cuentes, lo escribas, menos te afectará y más te fortalecerás.
- Intentar olvidar voluntariamente lo ocurrido, lo único que hace es empeorar más la situación: cuanto más nos esforzamos en olvidar una cosa, más la recordamos, pero sin alivio. Así que: «quien describe su propio dolor, aunque llore, está a punto de consolarse».
- Concientízate de la responsabilidad de las cosas. Hay cosas que no dependen de nosotros, que unas cambian y otras no.
- Trabaja tu voluntad para volver a la normalidad.
- Busca un nuevo sentido a tu vida, concediéndote algo que te motive, te impulse y te dé fuerzas para afrontar este reto vital.
- Busca ayuda profesional si lo crees necesario.
- Confía en tu círculo social más íntimo, apóyate en las personas que te quieren, deja que te acompañen en este proceso de recuperación emocional.
- Aprende a gestionar bien las dudas y pensamientos negativos que te vienen de forma natural: «si yo hubiese hecho esto o lo otro«, «Si yo no«, «Si hubiese podido preverlo»… no le des vueltas, no te martirices: fue lo que fue. Afróntalo, Compréndelo y Acéptalo. (En otros capítulos trataremos la Comprensión, y la Aceptación).
¡ANÍMATE! ¡TÚ PUEDES LOGRARLO!
Por favor, aparte de hacer la práctica recomendada, deja tu comentario o reflexión de lo que has leído:




Me inundó el dolor , la pena , la angustia , el no querer aceptar la muerte de mi padre . La sensación de soledad , de desamor , sentí que salía mi alma del cuerpo , que ya no tiene sentido la vida .
He llorado. Me he victimizado , y me cuesta salir de ahí . Sin embargo , el me inspira , era un hombre sencillo , trabajador , de pocas palabras y mucho amor , tanta gente lo adoraba , se fue pero nos dejó esa gran herencia que era su ejemplo . Voy a revivir ese momento hasta que encuentre más fuerzas para seguir en esta vida con un sentido , yo también me voy a morir , y quisiera que en ese momento mi alma esté en paz con lo vivido . Podré resignificar ese trauma y encontraré la forma de plantarme firme en esta dimensión , cómo agradecimiento de que haya sido mi padre . Gracias Delfor
Ya había hecho esta práctica antes, no le tengo miedo a nada , ni a la situación traumática, ya lo acepté , solo que nuevamente al hacer este ejercicio me dio un sentimiento injusticia de cómo puede haber personas malas con niños, ya lo trabajé ese sentimiento de injusticia y estoy en paz , perdone , gracias
En ocasiones mis traumas, mis recuerdos me superan a mí, hasta llegar al punto de volverme una persona fría, distante, cerrada. Esto es algo verdaderamente frustrante para mí.
Al hacer este ejercicio siento impotencia por cómo hay personas que puede ser tan malas con niños, tantos años callándome para evitar conflictos cuando solo tenía que vivir en mi infancia, con esto puedo sacarme la culpa y entender que no busque eso pero si puedo superarlo, si puedo enfrentarlo y sé que no tengo que repetirlo.
Muy interesante revivir un trauma desde otra mirada, estoy pensando en uno en particular…hasta ahora solo lo he contado a una persona porque me daba vergüenza, más siento que hoy no tengo porque sentir más vergüenza, es parte de mi y sucedió por un propósito mayor. Haré la tarea de contarle a otra persona para ver como me siento al momento de compartirlo
Gracias por el ejercicio. Hace muchos años estoy comprometida en trabajar profundo el trauma en mí y es lo que me permite vivir en el presente y tener la habilidad de responder como adulta (por supuesto no siempre). Creo que ya poder hablar del hecho en tercera persona denota la resiliencia y sobre todo poder desidentificarse del lugar de «víctima». Lleva tiempo, y hoy día aparece más sutil, casi siempre logro «cacharme» y redireccionar. Considero que es muy necesario para avanzar en el camino de la evolución personal y poder crear mí mejor versión a cada momento.
Me sentí incómodo al recordar episodios aciagos de mi pasado ; más bien siento que al traerlos a mi mente se genera un malestar ligero producto de colocar eso allí,
; Sin embargo. No me genera bloqueo ni nada similar. Igualmente debo dejar en cero toda emocion sobre cualquier hecho pasado.